Nos oponemos -dice Domingo Garí Hayek -  a la instalación del NAP (servicio de transmisión de datos informáticos para las empresas y el ejército norteamericano) en Tenerife. "La sociedad canaria se ha mostrado a menudo reacia a dejar que se utilice nuestro territorio como base logística o militar de los intereses de las potencias mundiales". Aquello que abiertamente no han podido colarnos - añade Garí Hayek - nos lo quieren meter ahora por la vía de la ocultación de información. El NAP es un nuevo intento de convertirnos en base logística para los norteamericanos.

     En el punto 19 del programa de Alternativa Sí Se Puede por Tenerife se recoge textualmente lo siguiente: “Denunciamos toda política tendente a defender y justificar los intereses del imperialismo estadounidense. Canarias debe ser una plataforma de paz y de cooperación solidaria con África y no una base logística para su explotación. En este sentido nos oponemos a la instalación del NAP (servicio de transmisión de datos informáticos para las empresas y el ejército norteamericano) en Tenerife”.

      Desde que apareció la noticia sobre este asunto, los que entonces nos llamábamos Sí Se  Puede a secas, iniciamos un periodo de investigación que dio como resultado una serie de artículos, editados en La Opinión de Tenerife, y en la publicación electrónica canarias-semanal. El tema despertó considerable interés entre la ciudadanía, registrado en las más de cuatro mil visitas que tuvieron los artículos en un periodo de dos semanas. ¡Y es lógico!

      La ciudadanía canaria se ha mostrado a menudo reacia a dejar que se utilice nuestro territorio como base logística o militar de los intereses de las potencias mundiales. La sociedad civil ha jugado un importante papel para evitar que se consuma esa violación de nuestros deseos. Se demostró en el año 1986 con el referéndum sobre la OTAN y el triunfo del NO en estas Islas, gracias al trabajo de miles de personas antimilitaristas y antiimperialistas. Y aquel triunfo, que si bien no sirvió para que se resolviese el estatuto de neutralidad para Canarias que demandaba el movimiento pacifista, sí sirvió para frenar la instalación de artilugios de uso militar que la OTAN y el ejército español han querido instalar aquí. Las movilizaciones contra el radar en El Hierro y la paralización de sus instalaciones, fueron otra muestra de la voluntad antimilitarista y antiimperialista de la ciudadanía. ¡Y otro triunfo!

      Y aquello que abiertamente no han podido colarnos, nos lo quieren meter ahora por la vía de la ocultación de información. El NAP es un nuevo intento de convertirnos en base logística para los norteamericanos. Todos los argumentos que están usando los políticos y los empresarios vinculados a este proyecto son verdades a medias muy calculadas. Son, hablando con términos claros, mentiras.

      El NAP está asociado a la estrategia de expansión  norteamericana en África, para poder controlar y usurpar los ricos recursos naturales que este Continente atesora en sus entrañas. El NAP que se instala aquí es propiedad de una empresa norteamericana llamada Terremark, que está vinculada a la estrategia de guerra infinita de la administración Bush. El presidente de dicha empresa es una persona asociada a la familia del presidente norteamericano. Tiene la base de su empresa en Florida, estado gobernado por el hermano Jeb Bush, y su misión es darle servicio a al Departamento de Defensa de los EE.UU.

      Entre otras razones, la construcción del Puerto de Granadilla está relacionada con este interés norteamericano en África, tanto para la explotación económica del mismo, como para el apoyo logístico a las flotas de guerra de la OTAN y de los EE.UU. Lo dijo con las siguientes palabras un enviado norteamericano, de origen canario:
“la OTAN ha decidido poner una base en Canarias para coordinar la ayuda a África" (La Opinión, 1/7/06). Con ser esto ya peligroso, además, añadía que la administración de Bush veía con buenos ojos nuestro uso logístico “para parar a China, porque es el mercado que queda por desarrollar (África) y para frenar la expansión, detectada por los servicios secretos estadounidenses, de movimientos islámicos extremistas en África Occidental”.

      Los responsables de que pueda consumarse esta traición a la voluntad manifestada del pueblo canario son tanto los gestores de la idea, como los que han asentido haciendo política seguidista de los primeros. Los tres partidos mayoritarios (CC, PSOE y PP) en este tema, como en tantos otros, están de acuerdo. Pero la responsabilidad primera y más grave la tienen los que han estado al frente de esta operación en Tenerife, y que a su vez son los máximos responsables de instituciones como el Cabildo Insular de Tenerife, Ayuntamiento de Santa Cruz, Cámara de Comercio, Autoridad Portuaria y CajaCanarias.


    *Domingo Garí Hayek es miembro de Alternativa Sí Se Puede por Tenerife